Indiscutiblemente, dentro de una sociedad, siempre ha existido una persona que se alza sobre los otros y es erigido como gobernador, monarca, presidente, rey, y es esta figura quien impera sobre los demás, quien decide un movimiento o acción del pueblo, así por todos los días hasta en estos minutos.
Entender Democracia como la acción de ejercer el derecho (a veces también calificado como obligación) de voto, hacerlo valer y hasta ese punto limitar el concepto, hace caer en un problema de responsabilidades, ya que ignorar los compromisos que se adquieren y los derechos que obtenemos al vivir en una sociedad con democracia nos hacen caer en errores perdurables. Este problema no ha sido corregido en ninguna parte del mundo, del tiempo.
Nuestro derecho de democracia no es ir y meter en una urna la papeleta con el nombre de la persona que se elije como representante, no, no se debe limitar a eso. Qué pasa cuando los representantes electos por el pueblo hacen mal uso de su poder o gobiernan a favor de unos cuantos, regularmente no pasa nada. El silencio no es absoluto, existen murmullos demandando una rectificación, han existido guerrillas, revoluciones, golpes de estado, guerra tras guerra, pero, lamentablemente, democracia no.
El hecho de tener miles de años habitando la faz de la tierra, esa inmensidad, debería suscitar un cambio o evolución en el pensamiento humano; de igual forma, la comunicación entre los diversos grupos existentes debería haber mejorado. En la realidad, las cosas nunca son como deberían de serlo.
Desde que el hombre se ha establecido en sociedad, y de establecer una jerarquización, nos hemos sumergido en un juego y competencia de superioridad. Con la entrada del sistema capitalista, más concretamente con el neoliberalismo (enorme demonio que llevamos a cuestas), se ha ido acrecentando la desigualdad entre las personas y el interés por el poder (capital en este caso, pero no por ello conlleva otros tipos de poderes).
El valor del dinero y los objetos de comercio son abstractos, ya que naturalmente, no existe una moneda para el intercambio de recursos. Por lo cual, se debe centrar el hecho de que el planeta no es perteneciente a nadie. Los griegos, los romanos, vikingos, egipcios, los aztecas no pensaron en que algún día terminaría su civilización. Así nosotros no pensamos en el fin de nuestro país o de nuestra región, por eso vivimos en la quimera de acumular.
La verdadera democracia se logra a través del respeto y de la comunicación entre los seres humanos, es un pacto que hace igualitario todo pensamiento y forma de vida, dejando de lado los fines individuales para lograr un fin común. No se trata de imponer una idea nacional y someter a las demás civilizaciones a acatar las mismas reglas o normas.
Países como Estados Unidos, que adquieren un pensamiento de superioridad, sientan las bases para romper con cualquier posible movimiento de democratización, creyendo que la libertad del hombre se crea a partir de la posibilidad de que la población de su país pueda comprar y obtener aquellos objetos de comercio.
El hombre está fuera de obtener una verdadera democracia, limitado por los intereses de unos cuantos que quieren conseguir su bienestar y estabilidad capital. Al menos, así parece ser.
Cómo se pude obtener la democracia, la libertad y el respeto, si nos encontramos sumergidos en una serie de injusticias y callamos y no exigimos un cambio verdadero.
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